La Bastida
Ciudad argárica de la Edad del Bronce (~2200 a.C.). Muralla, torres y balsa excepcionales en el contexto europeo.
Ciudad · Historia
El territorio que hoy ocupa Totana ha estado habitado, con distintas intensidades, desde la Prehistoria. No es una ciudad nacida en la Edad Moderna: es un territorio con varias capas históricas, que van desde los primeros asentamientos calcolíticos hasta la ciudad que recibió el título oficial en 1918.
Conocer esas capas —La Bastida, Las Cabezuelas, Aledo, la Orden de Santiago, el Santuario de La Santa, la alfarería, el agua de Sierra Espuña— es entender por qué Totana es como es.
El Cabezo de Santa Lucía, donde hoy se ubica el Centro Sociocultural La Cárcel, registra presencia humana desde el Calcolítico (inicios del III milenio a.C. hasta ~1900 a.C.): cerámicas eneolíticas, material lítico y restos de cobre.
El yacimiento de La Bastida, a 6 km del casco urbano, es uno de los más importantes de la cultura argárica en Europa. Con unas 4 ha, podía albergar ~1.000 habitantes, contaba con murallas de 2–3 m de espesor, torres macizas y una balsa de ~400.000 litros. Sus tumbas bajo las viviendas revelan una sociedad ya jerarquizada.
El yacimiento de Las Cabezuelas, junto al casco urbano, registra ocupación desde el Bronce Final hasta época andalusí. Su fase ibérica es especialmente rica en materiales expuestos hoy en el Museo de Lorca. La presencia romana está documentada por cerámicas, ánforas, mosaicos y evidencias metalúrgicas en varias calles del casco histórico.
Durante la etapa andalusí, Las Cabezuelas conserva silos de los siglos X–XI. Tras la conquista cristiana del Reino de Murcia, Alfonso X entregó Aledo y su territorio a la Orden de Santiago en 1257. Totana quedó integrada en esa órbita, dependiente del núcleo defensivo de Aledo.
La conquista de Granada (1492) eliminó la presión fronteriza y aceleró el traslado de la población desde las alturas defensivas hacia el valle. Totana creció hasta convertirse en el centro principal del municipio, desplazando a Aledo en peso demográfico y económico.
La construcción de la iglesia parroquial de Santiago el Mayor, con su techumbre mudéjar (atribuida al lorquino Esteban Riberón) y su retablo barroco de 1672 (Antonio Caro «El Viejo»), refleja la consolidación de la Totana moderna como centro urbano, religioso y simbólico.
El Santuario de La Santa, cuyo origen se vincula a la Orden de Santiago y a la devoción traída por los caballeros santiaguistas, fue creciendo con nuevas dependencias desde finales del s. XVII. En 1644 Santa Eulalia fue proclamada patrona de Totana. Sus romerías del 8 de diciembre y del 7 de enero son hoy tradición viva protegida por ley.
Obra barroca singular en la Región de Murcia: dieciocho caños, base hexagonal, mascarones y remate con escudo y cruz de Santiago. Construida para llevar el agua desde los manantiales de Sierra Espuña hasta el núcleo urbano, es también memoria de la gestión histórica del agua en un territorio mediterráneo donde el recurso era escaso.
Totana se separa definitivamente de Aledo y crea su propio Ayuntamiento. Este hito marca el paso de una Totana dependiente a un municipio con plena entidad institucional, reflejo de su peso demográfico, económico y urbano acumulado durante siglos.
En 1885 quedó conectada por ferrocarril (línea Alcantarilla–Lorca). En 1918, por Real Orden de Alfonso XIII, Totana recibió el título de ciudad, reconocimiento a su desarrollo agrícola, artesanal y comercial.
Ciudad argárica de la Edad del Bronce (~2200 a.C.). Muralla, torres y balsa excepcionales en el contexto europeo.
Yacimiento con secuencia desde el Bronce Final hasta el s. XI andalusí. Sigue activo: nuevas campañas en 2025.
Templo renacentista-barroco (ss. XVI–XVII). Techumbre mudéjar y retablo barroco de Antonio Caro (1672).
Origen medieval ligado a la Orden de Santiago. Patrona de Totana desde 1644. Romerías declaradas tradición protegida.
Obra barroca (1751–1753). Símbolo de la gestión histórica del agua y de la expansión urbana del s. XVIII.
Arco del s. XVIII que conducía el agua a la fuente y marca la antigua zona alfarera, oficio identitario de Totana.
Tradición artesanal · desde la Prehistoria
La alfarería es el oficio artesanal más representativo de Totana. El callejero conserva nombres como Ollerías o Tinajeras, y existen hornos morunos catalogados como Bien de Interés Cultural. La producción tradicional incluía cazuelas, pucheros, cántaros, lebrillos y orzas; con el tiempo, derivó hacia cerámica decorativa —maceteros, platos, búcaros— que hoy se vende sobre todo como artesanía y decoración.
En Las Cabezuelas, el yacimiento ibérico junto al casco urbano, ya había alfares hace dos mil años. El Monumento al Alfarero (Paseo de la Rivera, 1997) recuerda un oficio que todavía tiene talleres abiertos en el municipio.
Recursos naturales · Repoblación forestal
A finales del s. XVI se construyeron pozos de nieve en la sierra para abastecer de hielo a hospitales y ciudades del Reino de Murcia. Las obras hidráulicas del s. XVIII —presas del Paretón y de Lébor, conducción a la Fuente de Uzeta— ampliaron el regadío y cambiaron la economía local. Totana lleva siglos viviendo de Sierra Espuña.
A finales del s. XIX la sierra se encontraba muy degradada. El ingeniero Ricardo Codorníu impulsó desde 1889 una gran repoblación forestal, referencia nacional en restauración de montes. Sierra Espuña fue declarada Sitio Natural de Interés Nacional (1931), Parque Natural (1978) y Parque Regional (1992).
Algunas fuentes antiguas identifican Totana con la ciudad romana Mave o con el monasterio visigodo de Tutanesio, o con la Balantala árabe de García Antón. Son hipótesis de la historiografía local y no tienen respaldo arqueológico. Lo que sí está documentado es lo que recoge esta página: La Bastida, Las Cabezuelas, la Orden de Santiago y la independencia de 1793.
Consulta la documentación histórica y el patrimonio municipal en la web oficial del Ayuntamiento de Totana.